La Habana por dentro: Donde comenzó mi viaje documental
- momentsbygiselle
- 4 feb
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 4 feb
Este año marca mi segundo aniversario como miembro de los Fotógrafos Profesionales de Canadá. También marca un momento que jamás imaginé al comienzo de mi trayectoria fotográfica: convertirme en Fotógrafo Documental Acreditado .
Las imágenes que ven aquí forman parte de La Habana por Dentro, la serie documental que recientemente fue aceptada para acreditación. Lo que resulta especialmente significativo es que estas fotografías se tomaron en mis inicios, antes de tener confianza, antes de comprender el lenguaje de la fotografía y mucho antes de saber adónde me llevaría este camino.
En ese momento, no pensaba en la acreditación ni en el reconocimiento. Simplemente prestaba atención.
Aprendiendo a observar
La Habana me pidió que bajara el ritmo. Que observara los gestos. Que observara cómo la gente se mueve por el espacio, cómo trabaja, espera, descansa y conecta, a menudo en momentos tranquilos y anodinos que podrían pasarse por alto si uno se apresura a "capturar la foto".
No dirigí ni intervine. Aprendí a esperar. A dejar que los momentos se desarrollaran a su manera.
Aquellos primeros días tras la cámara me enseñaron algo fundamental: la fotografía documental no se trata de capturar el espectáculo. Se trata de presencia, respeto y paciencia. De entender cuándo no tomar una foto, tanto como cuándo levantar la cámara.
La Habana por Dentro.
La Habana por Dentro explora los gestos, el trabajo, la reflexión y la coexistencia de personas, animales y arte en las calles e interiores de la ciudad. Lo que me atrajo no fue la imagen icónica de La Habana, sino lo cotidiano: los momentos intermedios que, silenciosamente, moldean un lugar y le dan ritmo.
Al mirar estas fotografías ahora, puedo ver cuánto de mi voz fotográfica ya se estaba formando, incluso cuando aún no tenía las palabras para expresarla. La forma en que me atrae la presencia humana. La forma en que encuadro a través de puertas y ventanas. La forma en que permito que la quietud exista en una imagen.
Acreditación como confirmación, no como llegada
Obtener la acreditación no se siente como una meta. Es más como una confirmación silenciosa: un recordatorio de que la forma en que estaba aprendiendo a ver desde el principio tenía valor.
El proceso de acreditación requiere un conjunto de trabajos coherente. Diez imágenes que se conectan entre sí. Diez momentos que, juntos, forman una historia. Releer esta serie me recordó que el crecimiento no siempre es espectacular. A veces se trata de aferrarse a los instintos el tiempo suficiente para que maduren.
Pensando en el futuro
Estas imágenes siempre representarán un comienzo para mí. No porque sean perfectas, sino porque son honestas.
A medida que sigo creciendo, fotografiando y contando historias, llevo conmigo esas primeras lecciones: observar primero, respetar el momento y dejar que la historia tome la iniciativa.
Estoy agradecida por el camino recorrido hasta ahora y por el trabajo que aún queda por delante.
Gracias por estar aquí. Si quieres ver más de mi trabajo, te invito a explorar mi portafolio .
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